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ENSAYO
 
 

 

 

El tiempo: un descontento

John Zerzan

 

La dimensión del tiempo parece atraer mucho interés, a juzgar por el número de películas recientes  que se centran en este tema.  Sólo basta enumerar algunos títulos como "Volver al Futuro", "Terminador" y la lista podría continuar.

Entre los libros más vendidos se encuentra el de  "Stephen Hawking; "Una  breve historia del tiempo", obra que   incluso se tiene pensado llevar a la pantalla. Para añadir a esta relación,  existe una larga lista de libros que "lidian" con el tiempo, y  que si bien, no lo hacen como referencia directa al tema,  si lo aluden  en ciertos momentos,  como  es el caso de   "Spate: El color del Tiempo" o la biografía de Claude Monet. Todas estas manifestaciones, aunque en forma indirecta,   entre mezclan en sus argumentos un concepto  que denomino "conciencia del pánico por el tiempo" o "el temible  sentido de estar atado  al tiempo",   lo que  representan una  llave aceleradora para las  manifestaciones de la enajenación  y la humillación  que caracteriza la existencia moderna.  Así nuestro paisaje ilumina todo lo áspero.

 

Mi  contribución al tema, tiene que ver con la fascinación  que les produce  a los  creadores de cine, productores de televisión, a novelistas, así como algunos    académicos que estudian   conceptos como la  geología del tiempo, la historia tecnológica,  la sociología del tiempo, o con observaciones personales  y de reflexión.

Ningún aspecto o exceso merece más atención que el significado intrínseco o lógico sobre el tiempo. A pesar del hecho de que el tiempo logra causar perplejidad o asombro,  

 

Con la idea del tiempo nos enfrentamos  con   un enigma filosófico, un misterio  psicológico    y un rompecabezas lógico. No nos debe sorprender, que comience a permear  la duda de su existencia. Desde que la humanidad comenzó a distinguir "el tiempo en sí mismo" a partir de lo cambios visibles y tangibles. Como Michael Ende (1984)  dijo: "Hay en el mundo  un gran secreto que a la vez es  ordinario. Todos nosotros somos parte del tiempo; todos estamos concientes de él, pero muy pocos piensan en el tiempo. La mayoría de nosotros simplemente lo aceptamos, y no nos sorprendemos de él. Ése, es, el secreto del tiempo"

 

¿Pero, qué es el "tiempo"? Spengler afirmó que nadie tiene autoridad para preguntárselo. El físico Richard Freyman (1988) respondió: "Ni siquiera me pregunten a mí. Es justamente imposible determinarlo". Tanto empíricamente  como teóricamente  tiene ese "algo" que no puede ser medido –aunque muchos piensen que sí-.

 

Pero por qué  tenemos tal atracción por el tiempo, el cual discurre ineludiblemente de manera direccional –si es que realmente tiene una sola dirección. Por qué su  "ilusión" pesa tanto sobre nosotros: pues la pregunta es mucho más compleja que el  peso que tiene las diferentes formas de enajenación en las sociedades modernas sobre nosotros. El paso del tiempo nos es  íntimamente familiar, y a la vez es  burlonamente elusivo; porque es  tan  bizarro  que serpentea en un mundo donde la sobre vivencia depende de la mistificación de categorías elementales.

 

En nuestro recorrido histórico,  -desde que los seres humanos razonamos- hemos buscado evidencias que apoyen su objetividad, al asociarlo como  elemento de los poderes naturales. Pero con  el devenir,  ha ido en aumento nuestro  interés por el tiempo. La aceptación del tiempo es un proceso  de adaptación que lo ha hecho más real  -ligado a los acontecimientos: históricos, científicos, artísticos, literarios etc.-Las  dimensiones de su construcción  sustentan los aspectos más básicos de la cultura. Su  naturaleza inexorable provee en ultima instancia   un modelo de dominación.

 

En tanto avanzamos más en el tiempo, existen tendencias más pronunciadas hacia la decadencia. Habitamos una época de  desintegración  de las experiencias según Adorno. La presión del tiempo, como su progenitor esencial, en la división del trabajo, fragmenta y dispersa todo. Su  uniformidad se hace cada vez más  áspera  y  equivale a su  separación en subproductos. Por otra parte, su  belleza intrínseca;  belleza que se puede percibir  sólo a través del significado de  ciertos fragmentos o instantes,  es el  resultado del peso de su aniquilación por la idea del reloj como una forma de cultura. La aseveración de Paul Ricoeur (1985) de que: "no somos capaces de producir  un concepto del tiempo  que sea a la vez cosmológico, biológico,  histórico e individual" demuestra que estas categorías no son convergentes.

 

Esta idea comprueba  que el tiempo ha sido mantenido bajo ciertos parámetros limitados –encarcelados-. El mundo esta repleto  de enunciados,  alegando su existencia. Como dijo Bernard Aronson (1972) "De todas las conciencias", Y el poeta Denise Levertov (1974) "Es sólo una  conciencia" demostrando que tan alienados estamos frente al tiempo.  Nos hemos sometido  bajo su dominio, y en tanto sigamos alineados  continuará profundizando su intromisión y envileciendo   cada día más nuestras vidas.

Significa esto,  como preguntó David Carr (1988),   que en  la lucha por la existencia el vencedor es el  tiempo. Entonces, sí  es,  nuestro último enemigo a vencer.





John Zerzan nació en Estados Unidos en 1943 se considera un anarquista y un filósofo primitivista. Ha sido un crítico de las sociedades industrializadas. Sus tesis fundamentales se basan en los conceptos sobre la dialéctica negativa que desarrolló Theodoro Adorno las cuales cuestionan una teoría de la civilización como una construcción alienada.
Zerzan ha desarrollado la teoría de que las sociedades primitivas no vivieron   bajo el yugo de la opresión las cuales se basaron en una "abundancia primitiva" al estar más cerca de la naturaleza
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