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ENSAYO
     

 

 

Percepción y Concepto:
Narrativa Urbana
Viajeros Siglo XIX


Alejandro Semo

 

 

A partir de la visión  que tuvieron un conjunto de autores extranjeros [1] durante el siglo XIX  sobre los mercados de la Ciudad de México se buscó en un principio conocer   su percepción y comparla con algunas fuentes de México sobre este tema; más adelante el  trabajo de  investigación se amplió a la idea que tuvieron sobre los  barrios  céntricos  de la ciudad.

De esta forma se establecieron cuatro líneas de investigación para el desarrollo de este trabajo El Concepto, La Hermenéutica, El Territorio del Acontecimiento, El Barrio y Lo Social; elementos que definirán los apartados de este trabajo, el cual será publicado posteriormente. Aquí reproducimos unos pasajes del primer capítulo. "El Concepto"



Los autores que se abordan para este ensayo son  Eduard  Mühlenpfordt quien se desempeña como Ingeniero de Caminos y Obras. [3]    Joel Roberts Poinsett, Embajador de Estados Unidos en México, quien  tuvo dos estancias en México, la primera fue en 1822 y después retornó en 1825   para quedarse hasta 1830. [4]    Carl Chistian Sartorius, llego a México en 1824, regresa a Alemania en 1849. Volvería a regresar a México en 1852 y permanece en el país hasta su muerte en 1872 trabajando  como propietario de una granja agrícola.  Henry George  Ward, permaneció  en México desde  1825 hasta 1827  como embajador del Reino Unido, Brantz Mayer, su estancia en México fue del 12 de noviembre  de 1841 y estuvo   hasta  el 14 de noviembre de 1842 como Primer secretario de la Embajada de los Estados Unidos en México [5] .  M. Calderón de la Barca reside en México desde el 18 de diciembre de 1839 hasta el mes de enero de 1842 [6]



El Concepto

 Pierre Mayol, define a  la sociología urbana del barrio a partir de la   cuantificación de datos  al espacio y a la arquitectura; se ocupa de las medidas (superficie topografía, flujo de desplazamientos, etcétera)   y analiza las limitaciones materiales y administrativas que se enmarcan dentro de un espacio geográfico específico. En una   segunda  categoría estarían  los análisis socio etnográficos de la vida cotidiana, los cuales se establecen a partir de los estudios realizados por las investigaciones antropológicas y por los historiadores “de la cultura popular” a   lo que podría llamarse como la  “hagiografía del pobre” resultado de la ilusión  de encontrar para siempre un pueblo desaparecido. [2]


Carl Chistian Sartorius nos ofrece dos prototipos de barrios, aquellos que se hallan en las inmediaciones de los centros urbanos más grandes del país específicamente  en la ciudad de México y los que se encuentran en ciudades medianas fundamentalmente en el Estado de Veracruz: Jalapa, Orizaba y Córdova. Los primeros se hallan sumidos en las más severas condiciones de pobreza: son pobres y polvorientos, habitados por las clases más humildes. Desperdicios e inmundicias carroñas de animales  y escombros de construcciones se apilan  a la entradas de las calles, a lado de paupérrimas chozas  moradas de astrosos vagabundos  o de indios semidesnudos. Famélicos perros,  bandadas de buitres  y zopilotes sitian  estas repugnantes barriadas desatendidas, y al pasar por ellas  es preciso apresurar la marcha para que nuestros ojos  y nuestras narices no recojan  una desagradable impresión. Este es generalmente el caso de las mesetas; pero en contraste en las ciudades orientales de Jalapa, Orizaba y Córdoba, por ejemplo los suburbios son un laberinto de huertos y frutales, entre los cuales aparecen las techumbres de tejas rojas de las cabañas, destacándose con evidente alegría. [7]


Grabado de la primera edición del libro de Branyz Meyer. "México lo que fue y lo que es". Cortesía del Instituto Iberoamericano de Berlín


En su descripción de los barrios que se hallan en las inmediaciones del centros de la Ciudad de México  Eduard  Mühlenpfordt destaca lo angosto de las calles y la ausencia de servicios básicos, la  mayoría de las calles no se encuentran  empedradas y a pesar de que si existen “guardias” no son suficientes para mantener la seguridad en estos barrios.
Esa misma pobreza endémica a la que hace referencia Sartorius  y Mühlenpfordt en el pasaje anterior se extiende según  Brantz Meyer al centro de la capital: Saliendo   por la puerta de la Catedral a la parte sureste de la ciudad se llega a los arrabales, pasando en el camino por los canales que vienen del lago. Rara vez he visto suburbios más míseros que éstos; están llenos de casuchas de ladrillos secados al sol y convertidas a menudo en cuevas de barro por las inclemencias del tiempo. En sus suelos de tierra  se arrastran, cocinan, viven y se multiplican las míseras tubas de léperos. [8]
En su ensayo: Los trabajadores y el proyecto de industrialización, 1810-1867 Alejandra Moreno Toscano, afirma que la visión que ofrecen la mayoría de los autores extranjeros no detectan  que los grupos marginales a los que se refieren pertenecían a los sectores laborales que percibían los menores   ingresos por sus labores, sector que se extiende  no sólo no a los  que tenían trabajos ocasionales como albañiles,  también los trabajadores de las  industrias y de pequeños talleres artesanales que también percibían ingresos muy reducidos, viéndose obligados a vivir en los suburbios más empobrecidos de la ciudad; es decir pertenecen a la clase trabajadora urbana.

Los  datos censales  reunidos para la municipalidad de Querétaro en 1844  presentados por Torcuato Di Tella consolida este tesis. [9]

   

  ESTRATIFICACIÓN SOCIAL DE LA POBLACIÓN OCUPADA MASCULINA  EN QUERÉTARO  EN 1844

SECTOR URBANO

 

Categoría ocupacional

Ingreso anual estimado percápita (pesos)

 

Primer nivel:

Censualistas, abogados, médicos, clero, comerciantes

Máximo

1,200

Mínimo

900

Segundo nivel:

Empleados gubernamentales y oficina, propietarios de industria en grande y pequeña escala (fabricantes)

Máximo

435

Mínimo

365

Tercer nivel:

Dependientes  de comercio, artesanos (dueños de talleres)

Máximo

200

Mínimo

150

Cuarto nivel:

Menestrales que trabajan  en talleres de artesanos, operarios en industria en grande y pequeña escala, obreros, tabacaleros (incluye algunos empleados administrativos) obreros, mineros

Máximo

122

Mínimo

71

Quinto nivel:

Menestrales que no trabajan en talleres artesanales; incluye albañiles categorías semirrurales, (arrieros, aguadores, hortelanos, y vendimetros), “Domésticos” (masculinos; incluye vendedores callejeros y jornaleros empleados intermitentemente.

               78

Fuente: Moreno Toscano Alejandra. Los trabajadores y el proyecto de industrialización. 1810-1867. En la clase obrera en la historia de México. Tomo. I Desigualdad y estratificación urbana.  Pág. 306


La definición de “Barrio” o Arrabal” en la narrativa de los autores  esta circunscrita  por las condiciones socioeconómicas a las que hacen referencia más que por actividades, ya que éstas, están descritas no a partir de una noción geográfica espacial sino por  descripciones generales.
Bajo esta categoría están asociados comercios específicos o espacios productivos como la actividad comercial que fluía a través de los lagos y la acequias bajo el  sistema de transporte fluvial.  Brantz Meyer nos ofrece  el contraste productivo que se genera en el sistema de lagos a través del transporte de mercancías. “Debo decir que entre la población india que del lago se derrama en la ciudad hay, al parecer, más carácter y valía. Se lo ve bogar en sus botes por los canales, yendo y viniendo con sus canoas remando de Chalco a Texcoco a la ciudad y viceversa….” [10]

Grabado de la ediión original del libro: Anahuac: Or Mexico and the Mexicans, Ancient and Modern.Edward Burnett Tylor, Cortesía del Instituto Iberoamericano de Berlín.



En cambio la narrativa de Sartorius tiene la cualidad de “ambientarnos” el entorno que describe. En el pasaje anterior percibimos algunas características propias del  contexto mercantil.  Esta presente una “cultura” endógena del ambiente de mercadear; no así  de las relaciones que se establece entre “cliente y vendedor” ni  tampoco de  sus prototipos.
 Las tiendas de los artesanos están abiertas, de modo que desde la calle puede uno mirar sus talleres  y observar las distintas actividades. Los sastres siempre  trabajan con las puertas  de sus negocios  abiertas de par en par. En ellas se sientan en pequeños bancos y, a menudo, se instalan en la acera  cuando no hay suficiente luz en el interior. Zapateros y talabarteros  hacen lo mismo, y como nunca  faltan para el chismorreo, ellos no se privan de practicarlo, ya que son buenos conversadores. Hojalateros, calderos y plateros también trabajan a puertas abiertas, pero el ruido que producen  el martillo y las limas  no les resultan propicios para dedicarse al parloteo.
Hay plateros en todas las poblaciones  y, por su puesto los encuentra uno en mayor  número en las grandes ciudades, debido a que los mil y un pequeños  ornamentos que busca la gente no se encuentran en las grades fabricas y, también  porque los compradores  prefieren los objetos   de oro macizo o de plata sólida”   [11]

Grabado de una Edición Inglesa del libro de Carl Chistian Sartorius. México hacia 1850. Cortesia del Instituto Iberoamericano de Berlín.

 


Meyer  dedica amplios párrafos al perfil de un comerciante (un carnicero).
En su descripción nos hace referencia al tamaño del establecimiento, objetos que caracterizan el lugar, la descripción  física y  la relación que establece  con  sus clientes, en especial con sus compradoras. En los estudios sobre los barrios parisinos, Pierre Mayol ya le había dado a la categoría de la “convivencia y la sexualidad” un papel determinante en  lo que el llamaba “la organización sexuada del espacio público” que esta atravesada por hombres y mujeres y es necesario estudiarlo ya que el barrio es el espacio donde circulan  y en consecuencia donde se encuentran y se reconocen ambos sexos.¿Cómo va a la conveniencia a reglamentar  esta diferencia?  Dispone para empezar del código  de cortesía  cuya medida va de la familiaridad (“la más vulgar”)  a la deferencia (“la más exquisita”)  están las miradas (el ligue)   que los jóvenes imponen a las muchachas en la calle, la indiferencia, la irritación  o la complacencia de estas etc.  Todas estas  manifestaciones sociales  responden a una manifestación sexuada dentro de los límites que impone la convivencia. [12]


[1] José Enrique Covarrubias en su libro “Visión extranjera de México”,  utiliza el término de  “inmigrantes” para los autores que analiza  por  sus  largos  periodos de estadía  en México  y las actividades que desempeñaron.   En esa  introducción menciona que el termino de “Literatura de Viajeros o “Literatura Viajera” ha sido utilizado  por Juan A. Ortega y Medina para formar un corpus  específico de esa literatura. Por su parte Manuel Ferrer Muñoz en la presentación del libro que coordinó,  La imagen del México Decimonónico de los visitantes extranjeros: ¿Un Estado-Nación o un mosaico plurinacional? , sustituye  el concepto de “viajero” por el de “extranjero”  igualmente por los extensos  periodos que se encontraron en México  o “porque nos se propusieron formalmente escribir “crónicas de viaje”. Para este estudio utilizaremos el término de “autores”  porque,  el eje fundamental  de este trabajo reside en las “miradas” de un espacio  urbano específico   como  eje fundamental   para el desarrollo y el análisis.

[2] Ver en La invención de lo Cotidiano. 2 Habitar Cocinar. Primera Parte Habitar  de Michel de Certeau. p 5-. Editado por la Universidad Iberoamericana México D.F. 2006.

[3] Eduard Múhlenpfordt. Ensayo de una fiel descripción  de la República Mexicana. Banco de México. 1993. Pág10. En la nota preliminar de José Enrique Covarrubias.

[4] Joel Roberts Poinsett. Notas Sobre México. Ed Jus. 1950. Pág. 17-32. En el prólogo de Pablo Martínez del campo.

[5] Brantz Meyer. México lo que fue y lo que es. Fondo de Cultura Económica. México, 1953.  Pág. XVI. En el prólogo de  Juan A. Ortega y Medina.  

[6] Madame Calderón de la Barca. La Vida en México. Ed. Porrúa. México Pág. VII. En el prólogo de Felipe Teixidor.

[7] Carl Christian Sartorius. México hacia 1850. Consejo Nacional para las Artes y la Cultura. 1990 p. 191

[8] Brantz Meyer. México lo que fue y lo que es. FCE 1953. p.63

[9] Datos citados por  Alejandra Moreno Toscano   en su ensayo: Los trabajadores y el proyecto de industrialización, 1810-1867 En la clase obrera en la historia de México, Enrique Florescano y otros. Coordinador Pablo González Casanova. México siglo XXI Editores S.A. Cuyos resultados pueden aplicarse a la ciudad de México y que nos permitan   contar con un panorama de los ingresos anuales promedio  de los diversos grupos sociales urbanos  en México.  

 

[10] Brantz Meyer…p. 64

[11] Carl Christian Sartorius….p. 194

[12] Ver Pierre Mayol. P. 20






 
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